Cuando se acude a un centro a realizar la terapia, el trabajo se produce a través de unos auriculares algo especiales, pues además de la habitual conducción aérea también trabajan la vía ósea.  Se trata de realizar un entrenamiento para el oído, A partir de distintas frecuencias, y de una asincronía forzada entre las vías aérea y ósea, entrenaremos los músculos del oído medio (los del martillo y el estribo), y estimularemos al oído para “abrirle a la escucha”.

No se trata de escuchar música sin más, esta actividad sería “musicoterapia”, sino que vamos más allá. A través de un aparato denominado “oído electrónico” que desarrolló y creó el Doctor Tomatis, vamos a ir modificando las frecuencias de lo que escuchamos.

El sonido está modificado por el “oído electrónico”. Su función es entrenar a los huesecillos del oído (el martillo, el yunque y el estribo) a través de ejercicios de tensar y destensarlos. Este ejercicio que se hace a través de cambiar de frecuencias agudas a frecuencias graves (cuando escuchamos agudos tenemos que hacer un esfuerzo extra para percibirlas, y en los graves se relajan). Este ejercicio facilita la escucha y desbloquea aquellos sonidos o frencuencias que se había dejado de percibir.

Tal y como nos dice el Alfred Tomatis:
Permite crear un condicionamiento que obliga al oído a adquirir su postura de escucha por tensión timpánica, gracias a una regulación de los dos músculos de la caja del tímpano (el martillo y el estribo)“. (A. Tomatis, El Fracaso escolar)

Pero no sólo vamos a estimular estos músculos, sino que también la incidencia del estribo en la ventana oval genera el movimiento de un líquido llamado “perilinfa” que transmite el movimiento a los cílios de las “células de Corti”. Estas serán las encargadas de transmitir la información al resto del sistema central y también, pues convierten ese movimiento en energía eléctrica, recargar de energía el cerebro.

Por lo que ese movimiento, retransmitiéndose a la cóclea y el vestíbulo va a transmitir al cerebro además de la información auditiva también el más mínimo movimiento corporal, siendo responsable del ritmo y del equilibrio.

 No es sólo una estimulación del oído medio, sino que también estimula todo el sistema nervioso central.

Lo que pretende el método reeducativo es que cada hemisferio cerebral -por tanto, cada parte homóloga del cuerpo- se haga cargo de la función correcta que debe desempeñar” o dicho de otro modo “lo que pretende la reeducación es que el niño adquiera una armonización funcional interhemisférica” (A. Tomatis, Educación y dislexia)

Para todo este proceso es muy importante que el sonido no esté “enlatado”, es decir “digitalizado”. Es muy importante conservar todas las frecuencias de armónicos (lo que hace funcionar la báscula electrónica) un sonido extremadamente rico en timbres e intensidad. Por eso se utiliza la música de violín de Mozart, tiene muchos armónicos.  Algo que el sonido digital mata.

También es importante que el oído electrónico, el creador de esa gimnasia, esté continuamente trabajando y generando las alteraciones pertinentes para que el oído se ejercite. Si escucháramos música “enlatada” es decir, gravada, el oído aprendería esas “distorsiones” y dejaría de hacer el ejercicio. Esta función la realiza la báscula.

Cuando oímos el sonido que genera la báscula, percibiremos que en ocasiones es un sonido distorsionado, o que en determinados momentos parece que no es del todo audible, ese es el trabajo que realiza la báscula, distorsionar el sonido y alterar la vía aérea y ósea para potenciar nuestra escucha.

¿Cuanto tiempo dura esta terapia?

Está dividida en tres fases, la primera de fase son 20 sesiones (sesiones de 1 hora y media). Sobre dos meses. (Realizándolo tres días a la semana).

La segunda y la tercera son 10 sesiones (de hora y media). Tres semanas.

Esta frecuencia puede variar, realizándolo cuatro días en lugar de tres.

También se posible realizarla en el domicilio, en ese caso se alquilaría el “equipo de escucha”. Y como la frecuencia puede ser mayor, es posible realizar la primera fase en un mes, y la restantes en semana y media.