Fundamentos Teóricos del Método Tomatis.

El método Tomatis, se basa en la teoría formulada y defendida por el Doctor Alfred Tomatis, denominada Audio-Psico-Fonología. En un principio se centró en trastornos de la audición y el lenguaje, pero pronto este profesor e investigador constató que los problemas de audición y lenguaje transcendían a problemas de comportamiento y al desarrollo motriz. El oído no es un órgano aislado, sino que está íntimamente relacionado con todo el sistema nervioso, la información auditiva es transmitida y distribuida a nuestro cerebro, teniendo una importancia vital en el comportamiento.

Génesis de la Audio-Psico-Fonología.

Al comienzo de su práctica como médico, el Dr. Tomatis examinó la laringe a cantantes líricos (su padre fue un famoso tenor) y al mismo tiempo trataba problemas acústicos a trabajadores expuestos a ruidos muy fuertes, en un fábrica de motores a reacción. En ambos escenarios encontró un estrecho paralelismo entre las deficiencias del oído y de la voz, a partir de estas experiencias formuló la que sería la hipótesis original de su método: “la perturbación de la voz puede no ser debida a un defecto de las cuerdas vocales sino al deterioro del oído”.

Las leyes Tomatís.

A raíz de sus descubrimientos, el Dr. Tomatis elaboró las siguientes leyes (Comunicación del Sr. R. Husson en la Academia de las Ciencias y la Academia de Medicina en 1957):

  1. “La voz sólo contiene lo que el oído escucha” o, como profesor Tomatis le gustaba decir: “. Hablamos con el oído”
  2. “Si se consigue que un oído lesionado pueda escuchar correctamente las frecuencias perdidas, estas serán inmediatamente e inconscientemente restituidas en la emisión vocal. “
  3. “Es posible modificar permanentemente la fonación, estimulando durante cierto tiempo la audición (ley de remanencia).

Además analizó en profundidad las implicaciones que tenía el oído en otras facetas, así el oído es responsable:

  1. Funciona como estimulador del cerebro, con el que le recarga de energía. Las células de Corti en la coclea (oído interno), transforman el sonido en estímulos eléctricos que transfieren al cerebro para dinamizarlo (una persona no puede permanecer aislada acústicamente).
  2. Determina el equilibrio, la postura, la motricidad ya que el sistema vestibular, también se encuentra en el oído interno.
  3. Y por supuesto de la audición, del lenguaje en particular.

La función de estimulación cerebral, por la que se recarga energéticamente el cerebro y por las consecuencias positivas para estados de decaimiento y depresión, resultan evidentes en las personas que siguen la “Terapia Tomatis”, con resultados muy evidentes en la mejora general del estado de los pacientes.

La relación entre la terapia Tomatis, y todo lo que tiene que ver con el equilibrio, verticalidad, lateralidad, mejora de la psicomotricidad, y en general todo lo que está relacionado con lo postural resulta lógico ya que en el oído interno es donde se ubica el vestíbulo, los canales semicirculares, que son los responsables de esta función en el organismo.

La capacidad del método para mejorar la audición, restablecer la curva auditiva, mejorar en la escucha de determinados sonidos, restablecer otros, es una consecuencia  que viene directamente relacionada con la estimulación que hace el oído electrónico, a través de la “báscula” que interrelaciona y éntrela a los huesecillos del oído medio (martillo, yunque y estribo) y el oído interno, para que funcionen de una manera adecuada.  Por esta razón es útil para aprendizaje de idiomas, nos entrena para escuchar frecuencias que antes nos éramos capaces de percibir. El español que tiene frecuencias graves no está habituado a las frecuencias agudas del inglés, Tomatis entrena ese oído para que sea capaz de percibirlas, y a su vez de emitirlas.

Quizás la mayor dificultad resida en entender como este método mejora de procesos relacionados con la personalidad o problemas psicológicos, porque  inmediatamente surge la duda de la relación entre el oído y la personalidad del sujeto, su historia, sus vivencias….y tendemos a pensar que en fondo no es más que una “generalización apresurada”. Un otorrino que dice tener la clave del hombre en el oído, o que la curación de todos los males pasa por el oído.

Este método no es tan ambicioso, no pretende “curar todo”, ni ser “la panacea a todos los males”, sino que busca ayudar, estimular, generar sinergias positivas en el sujeto.

Desde el oído surgen distintas terminaciones nerviosas que se dirigen directamente al cerebro, esta información se traslada primariamente al Tálamo, que distribuye todas las áreas sensoriales sobre el cortex para alcanzar proyecciones cada vez más elaboradas.

El cerebro parece que no funciona como un ordenador en el que se introducen los datos y salen procesados, sino que los elementos periféricos también cuentan. Y gracias a una red cibernética muy compleja, las huellas se multiplican para constituir la memoria, que es uno de los elementos de la estructura dinámica del sistema nervioso que engloba todo a la vez: el gesto, el movimiento, la mirada, el tacto, el olfato, y todos los elementos que se inscriben en el cuadro de la comunicación con el desarrollo cumbre que es la verbalización.

Este esquema global en el funcionamiento del cerebro, donde las funciones específicas no están estrictamente localizadas en un punto concreto, sino que todo está relacionado, de ahí la plasticidad del cerebro, de que ante lesiones muy localizadas otras zonas puedan reasumir aquellas funciones, hace que la información que surge del oído interno tanto de la cóclea como del vestíbulo aborde todo el sistema, y que trabajar sobre el oído suponga una estimulación global.

El método Tomatis defiende que no podemos hablar del oído como un órgano independiente, separado del resto, incluso vinculándole exclusivamente con lóbulo frontal, sino que es algo más rico, todo el cuerpo está interrelacionado con la escucha, en un sistema complejo en el que nada permanece al margen. Y esta interrelación hace que mejorar la escucha implique armonizar y equilibrar la interrelación del sistema.