Christine Charyton  ha presentado la 123ª Convención Anual de la Asociación Americana de Psicología un estudio en el que relaciona la música y la epilepsia. Según este grupo de científicos, la música podría hacer que la actividad cerebral de los individuos con epilepsia se sincronizace con la música, sobre todo y concretamente las ondas cerebrales del lóbulo temporal. Por lo visto, las personas con epilepsia tendrían una reacción diferente frente a la música, en comparación a los cerebros sin dicha enfermedad, un hallazgo que podría significar la inclusión de nuevas y futuras terapias para combatirla.

Cabe destacar que cerca del 80% de los casos de epilepsia conocidos se producen por un mal funcionamiento del lóbulo temporal, por lo que los episodios que incluyen convulsiones suelen originarse en dicho lóbulo. Sin embargo, la música podría tener un papel terapéutico, ya que se procesa mediante la corteza auditiva cerebral que se encuentra precisamente en dicha región.

Así pues, Charyton y sus colegas se dispusieron a comparar las capacidades de procesamiento de la música en personas con y sin epilepsia mientras portaban electrodos que les monitorizarían la actividad cerebral mediante electroencefalograma. Se recogieron datos de 21 pacientes entre septiembre de 2012 y mayo de 2014.

Las ondas cerebrales de la epilepsia se sincronizan con la música

Ondas-cerebrales

Durante la investigación, se registraron los patrones de ondas cerebrales mientras los pacientes escuchaban 10 minutos de silencio, seguido de la Sonata en Re Mayor de Mozart, Movimiento Andante II o la interpretación de John Coltrane de My Favorite Things; un segundo periodo de 10 minutos de silencio, otras dos piezas musicales, y finalmente otros 10 minutos de silencio.

El orden de las piezas musicales fue al azar, algunos empezaban con Mozart y otros con Coltrane. No hubo un ritmo predeterminado.

Sea como fuere, los investigadores detectaron que se producían niveles significativamente más altos de actividad de las ondas cerebrales en los participantes que escuchaban música, y dicha actividad cerebral tendía a sincronizarse con la música (de forma más específica la del lóbulo temporal), en comparación a aquellos que no tenían epilepsia.

De momento es evidente que la música no puede proponerse como una terapia contra la enfermedad, pero es un gran primer paso, y no sería descabellado usar la música junto a otros tratamientos habituales como forma de prevención de las convulsiones, según comenta Charyton.

El Doctor Tomatís, trabajó con pacientes epilépticos, y obtuvo resultados positivos, trabajar con distintas frecuencias ayudaba a mejorar los síntomas. Así tenemos algunos testimonios en los que pacientes con esta enfermedad han tenido resultados positivos. 

Fuente | Asociación Americana de Psicología.

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