Cuando la técnica y la interpretación musical no son capaces de hacernos avanzar quizás debamos trabajar para afinar nuestro oído, potenciándolo de la misma manera que ensayamos y trabajamos sobre la partitura. Cuando el intérprete se encuentra bloqueado, “falto de armonía”, cuando siente que la relación con su instrumento no funciona, siente inapetencia, desdén o “fatiga auditiva”, quizás pueda reencontrarse con la técnica Tomatís.

musAlfred Tomatis, fue hijo de un famoso tenor francés, cambió la tradición familiar que  le dirigía al mundo del canto y de la interpretación por la medicina. Pero no abandonó el trato con la lírica, sino que desde el principio se especializó en trabajar con los problemas de voz de aquellos cantantes, llegando a tratar a los “grandes de su tiempo”.

La clave de su novedoso tratamiento consistió en el descubrimiento de siguiente postulado: “La voz no contiene más que aquello que el oído es capaz de analizar”.  Por lo que trasladó el problema de una mala interpretación no a las dificultades específicas de la voz (garganta, cuerdas vocales…., que en muchos casos es así) sino a la dificultad de percibir determinados sonidos. Por lo que intentó mejorar la interpretación musical tanto vocal como instrumental a partir de trabajar “la escucha”.

Un oído musical sabe “cómo” percibir y analizar distintas frecuencias, cuando no se es capaz de percibir tampoco es posible emitir esos sonidos. El oído y la voz, o la interpretación están íntimamente unidos. El músico sabe y conoce como mejorar su técnica, como potenciar su interpretación, pero no es tan obvio como mejorar o “afinar” el oído. El mal  funcionamiento del oído produce una falta de armonía, dificultad que puede tener causas orgánicas o psicológicas que modifican esa capacidad para escuchar.

Desde Tomatís Trabajamos el sistema vestibular,  que modifica la dinámica corporal, como la posición, el equilibrio, la verticalidad. Pues lo que es cierto para un niño disléxico, lo es también para un músico, cuando comienza a desarrollar una imagen de sí mismo más armónica, potenciar el tono corporal,  se transforma y comprende mejor su entorno, puede comunicarse más eficazmente con él.

mus_aPierre Sollier nos ofrece el siguiente testimonio: “Un violinista, después de realizar Tomatis y tomar consciencia de  su violín,  me confeso : “Ya no tengo necesidad de pensar en mi arco o en mis dedos. Me concentro en el sonido y es él el que dirige mis movimientos sin ningún esfuerzo. Puedo sentir la música más intensamente y comunicar con el público más profundamente que nunca”. (de “Listening for Wellness”, Pierre Sollier,  MFT 2005).

Al trabajar con distintas frecuencias, y alternando la vía ósea y aérea,  se potencia el análisis frecuencial, obligamos al oído a “afinarse”, entrenando los músculos del oído medio, para reencontrar  la dinámica adecuada.

Otro elemento importante para Tomatís era la lateralización auditiva, ya que utilizar el oído derecho como el oído rector favorece el control audiovocal y mejora la afinación del oído.

Un vídeo que resume esta información:  “un método para músicos, cantantes, actores y locutores”:

https://www.youtube.com/watch?v=VN7fUK8BmPs

Y para aquellos que trabajan en el escenario, el testimonio de Jerad de Pardieu:

https://www.youtube.com/watch?v=LD6LOG69dbQ